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David Ferrer

David Ferrer, el guerrero que emerge de las sombras

China, .- David Ferrer, el guerrero que emerge de las sombras

David Ferrer, quien alguna vez se describió como el peor Top 100 en la historia, se encuentra ahora afianzado en el Top Ten.

El Emperador Qin I no se habría sentido decepcionado con el guerrero David Ferrer. Probablemente, lo habría inmortalizado en su imponente mausoleo como uno de sus mejores generales a la cabeza de la increíble armada de terracota. Siglos después, como dichos guerreros, David Ferrer ha sido recientemente descubierto. Hurgar en su pasado, en su yo interior, es descubrir una persona valiente, demandante, un competidor natural que siempre se ha mantenido leal a los que están cerca suyo.

Ferrer creció rodado por el tenis. Su hermano mayor, Javier, fue campeón Sub 14 en España y logró una beca en Barcelona tras su promisorios resultados como junior. Pero la transición del circuito junior al tenis profesional terminó siendo una prueba difícil.

En 1999, en su ciudad natal de Javea, Ferrer atravesó diversos períodos de dudas interiores. El progreso era lento, los resultados no llegaban y las preguntas más duras sobre su futuro abundaban. Cada mañana, Ferrer llegaba a entrenar en su pequeña motocicleta, pero en cuestión de minutos le resultaba obvio a su coach, Javier Piles, que el interés había menguado. Piles, que hoy se mantiene como entrenador de Ferrer, empleó medidas drásticas para motivar a su joven pupilo.

"Cuando no quería trabajar, lo encerraba en un cuarto oscuro de dos metros por dos, y trababa la puerta para que no pudiera salir", dice Piles. "Era la habitación donde guardábamos las pelotitas. Le decía que su horario de trabajo era de 9 a 12 y que si no quería trabajar, debería permanecer allí castigado. Le daba un poco de pan y una botella de agua a través de una pequeña ventana. Después de unos minutos, oía que David le pedía a otros entrenadores del club ayuda para salir pero no le prestábamos atención".

Pensándolo bien, la sala de castigo fue una metáfora del potencial de David: mucha gente sabía de su talento, pero nadie podía liberarlo. Desencantado, Ferrer colgó sus raquetas y adquirió un trabajo como obrero en una construcción. "Quería dejar el tenis, pero no quería dejar de pasarlo bien con mis amigos, entonces mi padre me dijo que si necesitaba dinero para divertirme, debería conseguirlo trabajando", dice Ferrer. "Creo que en una semana aprendí a valorar muchas cosas. Es algo difícil de lograr cuando tienes 17 años y dudas sobre tu futuro".

Ferrer pasó una semana cargando ladrillos en una carretilla, trabajando desde la salida hasta la puesta del sol. Terminaba exhausto y su paga semanal era de apenas 30 euros. Esa noche, Ferrer llamó a Piles para asegurarle que estaría puntualmente en la pista a las 9 de la mañana siguiente.

Habiendo experimentado lo que la vida del trabajo es para las masas, Ferrer se dio cuenta que la vida del tenista profesional era una proposición más atractiva. Se dedicó por completo al juego y Piles nunca tuvo que volver a encerrarlo en el cuarto de castigo.

"La habitación todavía está allí en el club, llena de pelotas de tenis", dice Ferrer, uno de los más duros competidores en el ATP Tour. "Creo que he sido su único inquilino y Javier nunca más me amenazó con mandarme nuevamente", agrega sonriente. "Era una etapa complicada de mi vida porque, con apenas 17 años, no sabes qué es lo que quieres. Javier hizo lo que debía, como un maestro que castiga a un estudiante en el colegio por su mal comportamiento. Dentro suyo, sólo desea lo mejor para él. Cuando estaba allí no pensaba demasiado, sólo quería que me abriera la puerta así podría entrenarme con más fuerza".

Claramente, Ferrer no guarda resentimientos hacia Piles por su acción dura y poco ortodoxa. "Javier no es solamente mi entrenador, ya es un miembro de la familia. El creyó en mí incluso en esos momentos difíciles, cuando lo más fácil habría sido dejar todo y buscar otro jugador. Me ayudó a superarlos y ahora me llevó al top ten".

Piles, un apasionado del footing, compara el progreso de Ferrer con una carrera de larga distancia. "Lo más extraño en David son sus contradicciones. Es un gran competidor pero no se entrena tan bien", dijo Piles.

Ferrer también carecía de confianza en sí mismo. En los entrenamientos, jugaba con Marat Safin o Juan Carlos Ferrero, pero siempre se consideró inferior a ellos. "En los torneos, David podría ganar 6-1, 6-1, pero más tarde decía que su rival era muy bueno y nunca valoraba cuán bueno era él. Yo le decía que su oponente era bueno pero él había ganado 6-1, 6-1".

El sentimiento de inferioridad convenció a Ferrer que solamente el trabajo duro lo ayudaría. "El tomó a Lleyton Hewitt como modelo, un jugador que admira y con el que se compara por las similitudes físicas. La capacidad del australiano de transformar en batalla cada partido, su actitud guerrera tanto en victoria como en derrota, reafirmó la idea de que era la forma de mejorar. Nunca más debí usar el cuarto de castigo", Piles explica con una sonrisa.

"Todavía disfruto de ver jugar a Lleyton, pero en ese entonces era una gran referencia", dice Ferrer. "También lo eran Juan Carlos Ferrero y Marat Safin, con los que entrenaba en muchas ocasiones. Pero sinceramente me veía muy lejos de ellos, si bien prestaba atención a lo que hacían y, de alguna forma, eso me llevó a mejorar mi tenis", recuerda.

Las mejoras en su juego hicieron que Ferrer arribara a su primer logro en el circuito ATP, en julio de 2002. Al llegar a la final de Umag, el español ingresó entre los Top 100 por primera vez, pero incluso en ese momento, la confianza en sí mismo seguía lejana. "Me decía que era el peor Top 100 en la historia, aunque en esa semana hubiera derrotado a talentosos jugadores como Nalbandian y Coria", recuerda Piles.

Y una contradicción más: una vez en el Top 100, Ferrer jugó mejor en los torneos grandes y contra los oponentes más difíciles. Con la excepción del Roger Masters de Canadá, Ferrer alcanzó los cuartos de final o una instancia superior en todos los ATP Masters Series y la cuarta ronda o más en los Grand Slam, incluyendo la semifinal en el US Open en la actual temporada. No es solamente un especialista en tierra batida, ya que ganó en Auckland y Tokio, sobre canchas duras, sumado al título en Bastad (arcilla).

Durante el camino se ha mantenido como un campeón humilde, que llama a su madre después de cada partido y quien dice que sólamente alcanzaría toallas con tal de formar parte del equipo español de Copa Davis. Ferrer acumuló 40 victorias al año en 2005 y 2006, y en 2007 ha encontrado mejoras en su juego para colocarse N° 6 del South African Airways ATP Ranking, en la ruta hacia la clasificación a la Copa Masters por primera vez.

David trabajó como siempre pero lo que ha ocurrido este año es que terminó de pulir los pequeños detalles en los que había estado trabajando. Todos ellos juntos al mismo tiempo", dice Piles. "Es un jugador más completo, con mejor servicio".

"Su personalidad, finalmente, lo ha ayudado. Parece perdido, pero sólo en apariencia. El podría ir al hospital equivocado para recoger sus test médicos pero profundamente es una persona exigente. Ha crecido a la sombra de grandes jugadores porque el nivel del tenis español es espectacular. Pero no se ha desmoralizado por no estar en el estrellato".

Tras su tercer título, ocurrido en Tokio, un amigo le envió a Ferrer un mensaje de texto. "Te están preparando tu traje de guerrero". Ferrer respondió: "Espero poder usarlo y que me quepa bien". El guerrero de terracota es un sueño hecho realidad para Ferrer. Pero lo que lo representa bien es sus sentimientos esenciales: coraje, excelencia, lealtad y competitividad.

Deuce Magazin/ATPtennis


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