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Guillermo Garcia y Juan Esparcia

Heroico triunfo de Guillermo García López

India, .- Heroico triunfo de Guillermo García López en Chennai

Guillermo García López se ha clasificado para los cuartos de final del torneo de Chennai, en la India. El tenista del Club Atlético Montemar se ha impuesto en un agónico encuentro al veterano Werner Eschauer, séptimo favorito de la prueba, por 4-6, 7-5 y 7-6. El pupilo de Juan Esparcia dibujó una remontada perfecta para colarse en los cuartos de final del torneo indio.

Y eso obliga a cada jugador a esforzarse al límite porque una leve relajación supone tirar por la borda el partido. La primera manga se fue desarrollando bajo un guión establecido: cada jugador mantenía su servicio sin serios problemas. El set sólo se iba a decantar por un error. Y así se llegó con 4-5 al marcador, con saque y toda la presión sobre el español.

Ahí estuvo la clave. Guillermo se despistó y toda la solvencia que había mostrado hasta el momento al saque –tres servicios directos y 92% de los puntos jugados con primer saque ganados- se desplomó. Desapareció. Fueron escasos segundos, pero determinantes.

Dos puntos sin jugar al máximo y la veteranía de Eschauer sacó petróleo: primer y único break del set y primera manga para el austriaco.

Confianza en la remontada
Si acaso el veterano Eschauer pensaba que el español se iba a rendir, Guillermo despejó pronto las dudas. En el primer juego gozó de la primera oportunidad para romper el saque a su rival y en el segundo levantó dos bolas de ruptura en contra. Todo radica en la confianza.

Sin tregua, el tenista español se tuvo que esmerar para mantenerse con vida. Sufrió de lo lindo porque su rival no dio ni una concesión. Otra vez, llevó el desenlace del duelo al límite. Con un set y 4-5 en contra, llegaba otro juego agónico. De ahí a la derrota había un paso.

Esta vez, sin embargo, el resultado fue muy diferente al de la primera manga. Guillermo ganó el juego con solvencia y salía del atolladero con firmeza. Tanto que acto seguido rompió por primera vez el saque al hasta el momento infalible Eschauer y se metió en el duelo. Se hizo fuerte, se llevó la manga y dio un golpe sobre la mesa.

Con paso firme
A partir de ese momento, cuando parecía que se acercaba un epílogo amargo para el tenista español y salió con vida como por arte de magia, fue cuando se empezó a notar que la confianza es la mejor arma. Guillermo no se relajó ni un ápice y a las primeras de cambio rompió el saque a su rival.

Si bien, la realidad no fue tan amable como se esperaba. El austriaco no regaló ni un margen de maniobra y con la misma facilidad que se le escapó su saque igualó la contienda con un break.

Se acabaron las concesiones. La batalla tomó tintes agónicos porque cualquier tropiezo mínimo se convertía en una trampa sin salida.

Así se vio Guillermo, envuelto en un rifirrafe en el que empezó a creer que podía salir victorioso. Con 3-4, sacó y demostró que sabía dominar la presión. Y lo mismo pensó cuando Eschauer ganó su servicio y por tercera vez colocaba al español en el tramo final de la manga con 4-5 y obligado a mantener su servicio.

Sacó su servicio adelante a lo grande, sin fisuras, creyendo en sí mismo y puso el marcador 5-5. El tramo final vino a confirmar la proeza. Otra vez, Guillermo tenía el devenir del encuentro en su mano. Perdía 6-5 y no podía fallar. Así que con orgullo, luchando lo indecible, superando la presión, la agonía… sacó adelante un 0-30. Hizo lo imposible para forzar la muerte súbita.

Y fue ahí cuando el partido se convirtió en una auténtica ruleta. O salía cara y acababa como héroe o cruz y todo el sufrimiento se convertía en una losa sobre la cabeza del imberbe español. Y al final, salió cara.

Llegó la recompensa. La gloria. Esa que durante todo el partido parecía que se iba a convertir en tragedia, como en los últimos nueve tropiezos seguidos en primera ronda del curso pasado.

Pero no, ahora Guillermo juega otro papel. De tipo gladiador, duro, luchador, que cree en la fuerza del equipo y más que nunca en sí mismo y se ve capaz de superar cualquier reto.

Ya está en cuartos, pero casi es lo de menos. El triunfo sobre Eschauer confirma que el español es otro. Que ha llegado para meter la cabeza entre los mejores y que nada ni nadie es capaz de frenarle. La primera piedra, la de la confianza, ya está puesta.

Guillermo no ha tardado en darse de bruces con la dureza que supone hacerse un nombre en la ATP. El partido contra Werner Eschauer fue muy similar al de Alexander Peya. Si acaso, las dos raquetas mostraron un nivel mayor y la exigencia creció hasta el límite.

Guillermo García López se medirá a Rafael Nadal tras su heroico triunfo sobre Werner Eschauer por 4-6, 7-5 y 7-6. El tenista del Club Atlético Montemar, que este año se ha puesto a las órdenes de Juan Esparcia, se verá las caras por tercera vez al tenista balear, que venció en octavos a Rajeev Ram.

Departamento de comunicación de G García López


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